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martes, 1 de febrero de 2011

Africa. No critiquen, por favor, aquí hay petróleo


Es una pena, pero la explotación del petróleo en los principales países africanos exportadores de esta valiosa materia prima no suele corresponderse con una mejora de la calidad de vida de los ciudadanos del país afraciado. En esto he vuelto a pensar cuanto, hace pocos días, Amnistía Internacional y la ONG Amigos de la Tierra acusaron a la compañía anglo-holandesa Shell de causar daños irreparables al medio ambiente en el sur de Nigeria, donde la petrolera opera desde hace 50 años. Según ambas organizaciones, Shell lleva mucho tiempo enmascarando datos para atribuir todas las fugas de crudo a acciones violentas de sabotage. Amnistía Internacional y Amigos de la Tierra han denunciado estos actos a la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), el organismo que agrupa a los países más ricos del mundo. Esta denuncia ha sido también objeto de debate en el parlamento holandés.

En esta denuncia se enumeran los perjuicios causados en la zona del Delta del Níger,a donde opera la Shell. Se detalla, por ejemplo, que el agua de esta región está tan contaminada que ya no se puede beber, ni se puede pescar, y las tierras agrícolas y para pasto se han quedado inutilizables.

Nigeria es el octavo país exportador de petróleo. Según su ministro de energía, John Odey, durante los últimos cuatro años se han registrado por lo menos 3.000 fugas de crudo. Shell, que durante los años 1990 había admitido su responsabilidad en numerosos casos de polución del medio ambiente, sostiene ahora que estas fugas son debidas a actos de sabotage. La ley de Nigeria establece que en estos casos las compañías petroleras no tienen que pagar ningún tipo de indemnización. Pero el informe de Amnistía Internacional y Amigos de la Tierra acusa a la Shell de presentar datos falsos para mostrar que el 98% de las fugas de petróleo han sido causadas por grupos incontrolados. El director de Amnistía Internacional para asuntos internacionales, Audrey Gaughran, ha puesto, además, en tela de juicio la independencia de las investigaciones que se realizan cuando hay estas fugas de crudo.

La Shell, por su parte, ha refutado estas acusaciones, y ha señalado que desde 1996 en todos los casos de fugas ha habido investigaciones independientes en las que han participado miembros del ministerio de energía y de las comunidades que viven en las zonas de explotación. Pero el director de Amigos de la Tierra en Nigeria, Nnimmo Bassey ha dicho que esta ONG realiza seguimientos regulares cada vez que hay casos de fugas y que sus propios datos contradicen la versión de la Shell.

Otro informe publicado casi al mismo tiempo ha salido de Human Rights Watch. Esta ONG norteamericana afirma que los principales países productores de petróleo en África se libran de las críticas de la comunidad internacional en materia de derechos humanos, a pesar de que en muchos de ellos tiene lugar una corrupción endémica y prácticas represivas. Human Rights Watch cita partiicularmente los casos de Nigeria y Angola, países que rivalizan por el primer puesto en la lista de productores de crudo en el continente. Ambos producen alrededor de dos millones de barriles de crudo al día.

Según Human Rights Watch, en Angola reina una corrupción endémica y durante los últimos años cada vez se respetan menos derechos fundamentales como la libertad de expresión y de información. En Nigeria hay abusos generalizados por parte de la policía y muchos de los ingresos por el petróleo acaban en bolsillos de autoridades locales y nacionales. A pesar de esto, ambos países, dice la ONG, no suelen ser objeto de críticas por parte de países occidentales para proteger sus intereses comerciales. Se cita también el caso de Guinea Ecuatorial, donde según el informe « reinan la corrupción, la pobreza y la represión ». En el caso de este país Washington se ha contentado con tomar algunas medidas pero sin presionar mucho. Human Rights Watch concluye diciendo que la comunidad internacional no debería renunciar a sus principios democráticos por motivos económicos.

lunes, 31 de enero de 2011

La jerga de las ONG en África

Cualquiera que haya viajado por África sabe lo cotidiano que es encontrarse con estas escenas al caer la tarde: un grupito de mujeres sentadas bajo un árbol bordando telas, o una ruidosa chiquillería corriendo detrás de un balón en el recinto de una escuela, o un hombre que riega sus matas de tomate en su huerto familiar. Pero desde hace algunos años actividades como estas se mencionan con un lenguaje nuevo: las bordadoras dicen que están “trabajando en su proyecto de género”, los maestros dicen que los improvisados futbolistas están “recibiendo apoyo psico-social” y el hombre de la regadera en la mano asegura que está concentrado en sus “actividades generadoras de ingresos”. Y si estuviera regando cuatro arbolitos en un vivero, es probable que nos hablara de su “esquema integrado de desarrollo medioambiental”. Bienvenido al mundo de las ONG, que ha acuñado su propio lenguaje, usado hoy por propios y extraños en el rincón más apartado del continente.
Un artículo aparecido en el número de esta semana del prestigioso semanario internacional The Economist se fija en este fenómeno, no exento de su aspecto jocoso. Hablando del reciente referéndum por la independencia en el Sur de Sudán, cita el caso de una mujer dinka que, tras depositar su voto, dijo orgullosa sentirse “como una verdadera parte interesada”.
Lo mismo da que estemos en una oficina de una capital africana o en una aldea remota del interior. Recuerdo una ocasión en que me quedé sin poder subirme a un coche pick up cargado hasta arriba de sacos de maíz y pasajeros en una aldea de Uganda por donde sólo pasaba un vehículo cada pocos días. Ante mi frustración se me acercó un hombre que me aseguró que yo necesitaba “terapia psico-social”. Terminamos tomando unas cervezas calientes en un chiringuito donde dormí aquella noche consolado después de un tratamiento tan amable. Y es que hasta las personas con pocos estudios usan hoy términos aprendidos en “talleres”, como “empoderamiento”, “fortalecimiento institucional”, “construcción de capacidades”, “sociedad civil”, “facilitadores”, “inclusión”, “grupos focales” y “personas en situación vulnerable”. Se trata de palabras que, convenientemente hilvanadas, obran maravillas y se abren paso sin oposición. Como dice el autor del artículo citado: ¿quién se atrevería a rechazar la posibilidad de elevar las habilidades de facilitación de los practicantes de desarrollo con el objetivo de fortalecer las capacidades de las mujeres con desventaja de género?
Lo malo del asunto es que a menudo se acaba por crear una élite de especialistas en esta jerga que saben cómo formular proyectos en los que se espera que se use este lenguaje, que hace posible recibir la financiación deseada. Los que no lo manejan, como puede ser el caso de unas monjitas o de una modesta NGO local, se quedan fuera del círculo de ayudas al desarrollo aunque lleven años realizando un trabajo esencial para la población. El uso de la palabra adecuada puede terminar abriendo la puerta que se desea. Aunque quien la use no esté muy seguro de lo que significa.

miércoles, 12 de enero de 2011

Presentación IV Mundialito de Baloncesto por la Integración

Día: Jueves 13 de enero, 2011
Hora: 12.30
Lugar: Plaza de la Independencia nº 6, Planta 8, Madrid

Se realizará una presentación y el sorteo de los equipos.



El fixture y resultados podrán consultarse en http://www.mundialitobaloncesto.com/index.html