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lunes, 21 de febrero de 2011

Descripción quasi-científica del blanco agorero



La especie humana sobre la cual voy a hablar hoy es, por desgracia, bastante frecuente en África. Quizás en Europa no resaltaran tanto, pero es que aquí, brillan por su color pálido, por su corrosivo tono de voz y por el profundo convencimiento acerca de las cuatro teorías que han construido desde que llegaron al país o la zona en cuestión. Encuentran un placer casi pecaminoso en traer a colación – a tiempo y a destiempo – su tema preferido: lo caótica, negativa, decadente y corrupta que es África.
No es que vayamos a negar que no haya elementos desafortunados y criticables (sólo hay que recorrer este blog para darse cuenta que en este tema lo tocamos hasta la saciedad y no barremos la mugrecita debajo de la alfombra) lo que de verdad me cuesta creer y más aún aceptar es que TODO sea negativo y hay que reconocer que tienen verdaderos problemas para ver el otro lado de la moneda. Lo peor es que este tipo de personas pone como contraposición del caos que ven cada día lo que pasa en el respectivo país originario y lo presenta como el obvio paradigma de lo correcto y lo ideal.
Tema estrella del blanco agorero: la corrupción en África. De acuerdo que la hay y a manos llenas, pero ¿acaso no hay en occidente?...pongamos algunos puntos sobre las íes: la corrupción occidental es más de guante blanco, no es tan artesanal y castiza como la del policía de ajado uniforme que pide sibilinamente una mordida porque apenas llega a final de mes y no tiene suficiente para pagar la escuela de sus hijos. La corrupción en su grado más sofisticado es mucho más de influencias, de pasteleo de trajes, joyas y putas caras, de recalificación de terrenos (ancha es Castilla, y mucho más ancha la Costa Brava, la del Sol y la de la Luz), de líneas presupuestarias medio encubiertas, de consultoras y asesorías para amigos y amigotes (o para hijas rumberas, ¿no, amigo Chaves?), de números de cuenta de banco que se pasan discretamente en un correo electrónico o transferencias a las Islas Caimán o los bancos helvéticos. Desgraciadamente, el blanco agorero no quiere ver que en todos los sitios cuecen habas, como si la pestilencia del terruño fuera mucho más higiénica y soportable que la foránea y “de color” que le ha tocado vivir. Él sigue en sus trece y echa su bilis contra todo bicho viviente. NA-DA le parece bien, nadie es lo suficientemente bueno ni lo suficientemente profesional como para medirse con sus habilidades personales o técnicas y, cuando se trata de condiciones de vida... entonces apaga y vámonos.
Recuerdo el caso (ésta era una blanca, no un blanco, a cada uno lo suyo) de una que llegó a trabajar a una región donde la infraestructura de tuberías y de depósitos sépticos era tan elemental que no había manera de encontrar servicios con los estándares que ella esperaba. Todo eran retretes de caduta libera que dicen los italianos, simples letrinas excavadas en el terreno que por lo menos eran efectivas para el contexto donde estábamos y evitaban satisfactoriamente problemas de salud y saneamiento. Pues bien, la blanca malasombra que nos ocupa no paró hasta conseguir que le enviaran desde la capital un servicio sanitario “como Dios manda”, con su cerámica blanca y reluciente, su depósito con flotador, su cadenita y su agua cantarina que se lleva toda la inmundicia y fluidos corporales en un pispás. El caso es que, como no había presión hidráulica alguna porque no había agua canalizada, el pobre muchacho que traía cada día el agua con el borrico tenía que subirse a una escalera para poder llenar el maldito depósito de agua instalado por encima de la cisterna de la señora, un ejercicio que en aquel particular contexto parecía completamente fuera de lugar, casi surrealista. No sé si la persona en cuestión se aventuró alguna a evacuar fuera de aquel sitio, tengo mis dudas; yo creo que cuando le dio un apretón hizo alarde de esfínteres y aguantó lo indecible hasta que finalmente pudo excretar en su inmaculado rincón. Así se las gastan estos elementos.
El blanco agorero no para, siempre tiene algo que decir y que criticar y, como se siente constantemente incomprendido al estar rodeado de seres inferiores que nunca hacen nada bien, tiene que buscarse a otros blancos que le comprendan en su triste destino y con ellos se desahogará a intervalos regulares, echando la pota dialéctica que tanto ardor le produce durante su sufrida jornada laboral. Este proceso tiene lugar con bastante frecuencia en bares frecuentados por expatriados de oenegés: lo mismo que hay gente que se dedica a criar barrigas cerveceras mientras tiran dardos contra una pared, otros se consuelan mutuamente criticando a todo el personal (local, se entiende), a una cultura cuya lengua no entienden ni papa y a todo quisqui que se atreva a no pensar o actuar como ellos. En estas animadas tertulias de los perdonavidas de turno, se oyen frases llenas de veteranía, rotundidad y conocimiento de causa, tales como “en mi vida he encontrado un negro honrado”, “fíate de ellos y ya verás lo que te pasa”, “beber y bailar, eso es todo lo que saben,” y otras lindezas por el estilo (omito las frases con connotaciones más obscenas o políticamente menos correctas). Para descargo de tan estresadas criaturas diré que los asertos más extremos son con frecuencia producto del empacho etílico: a las lenguas también las carga el diablo.
Como las ciencias avanzan que es una barbaridad, en estos últimos años el blanco agorero tiene su privilegiado desfogue digital por medio una página de facebook, en la cual sube las muchas fotos que va haciendo durante sus correrías, acompañándolas con pequeñas variaciones sobre el sempiterno y preferido lema de “mirad, qué primitivos, vagos e inútiles que son. Esto no hay quien lo arregle” De esta manera, pontifican e iluminan a sus amistades y parentelas y les dan una clase magistral de la titánica tarea que están llevando a cabo, enfrentándose día a día a los más temibles elementos.
Lo peor es que cuando me encuentro con este tipo de personas – o cuando no puedo evitarlos – y comienzan a largarme la esperada prédica, me dan unas ganas tremendas de mandarlos a tomar por donde amargan los pepinos. Me pregunto una y mil veces acerca del porqué de su presencia aquí si para empezar no aprecian mínimamente (ni muchos menos aman) a la gente para la que trabajan, no quieren ver los valores que se esconden en su entorno y por eso todo es buena razón para ponerlos chorreando a la primera de cambio. Me pregunto por qué no vuelven a sus países, donde tan bien se está, a esas arcadias felices (!) de donde han venido donde todo es perfecto y civilizado. En muchos casos, si aguantan el chaparrón en África no es por filantropía ni por idealismo, es por el sueldo que cobran, el cual tiene unos pluses mucho mayores que en la jauja occidental de donde son oriundos y posiblemente porque haciendo una labor “humanitaria” en el extranjero, en algunos países estarán exentos de pagar impuestos en casa. Por todo esto, aguantan carros y carretas y aprovechan que en estos países hay una gran carencia de mano de obra especializada para ciertos trabajos, por lo cual habrá que apencar y tragar lo que venga a la espera que amaine el temporal financiero y económico que amenaza a tantas economías.
Hasta que llegue ese dichoso día, los que estamos aquí y profesamos un mínimo amor por esta tierra tendremos que aguantarles lo más estoicamente posible y, digo yo, también de vez en cuando también tendremos derecho a que nos salte el automático y a pararles los pies. Al fin y al cabo, a pesar de lo truculenta, retrasada, perezosa y pobre que sea el África que estos tíos presentan, los africanos no han hecho nada para merecer a tales impresentables.
Alberto Eisman

martes, 1 de febrero de 2011

Africa. No critiquen, por favor, aquí hay petróleo


Es una pena, pero la explotación del petróleo en los principales países africanos exportadores de esta valiosa materia prima no suele corresponderse con una mejora de la calidad de vida de los ciudadanos del país afraciado. En esto he vuelto a pensar cuanto, hace pocos días, Amnistía Internacional y la ONG Amigos de la Tierra acusaron a la compañía anglo-holandesa Shell de causar daños irreparables al medio ambiente en el sur de Nigeria, donde la petrolera opera desde hace 50 años. Según ambas organizaciones, Shell lleva mucho tiempo enmascarando datos para atribuir todas las fugas de crudo a acciones violentas de sabotage. Amnistía Internacional y Amigos de la Tierra han denunciado estos actos a la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), el organismo que agrupa a los países más ricos del mundo. Esta denuncia ha sido también objeto de debate en el parlamento holandés.

En esta denuncia se enumeran los perjuicios causados en la zona del Delta del Níger,a donde opera la Shell. Se detalla, por ejemplo, que el agua de esta región está tan contaminada que ya no se puede beber, ni se puede pescar, y las tierras agrícolas y para pasto se han quedado inutilizables.

Nigeria es el octavo país exportador de petróleo. Según su ministro de energía, John Odey, durante los últimos cuatro años se han registrado por lo menos 3.000 fugas de crudo. Shell, que durante los años 1990 había admitido su responsabilidad en numerosos casos de polución del medio ambiente, sostiene ahora que estas fugas son debidas a actos de sabotage. La ley de Nigeria establece que en estos casos las compañías petroleras no tienen que pagar ningún tipo de indemnización. Pero el informe de Amnistía Internacional y Amigos de la Tierra acusa a la Shell de presentar datos falsos para mostrar que el 98% de las fugas de petróleo han sido causadas por grupos incontrolados. El director de Amnistía Internacional para asuntos internacionales, Audrey Gaughran, ha puesto, además, en tela de juicio la independencia de las investigaciones que se realizan cuando hay estas fugas de crudo.

La Shell, por su parte, ha refutado estas acusaciones, y ha señalado que desde 1996 en todos los casos de fugas ha habido investigaciones independientes en las que han participado miembros del ministerio de energía y de las comunidades que viven en las zonas de explotación. Pero el director de Amigos de la Tierra en Nigeria, Nnimmo Bassey ha dicho que esta ONG realiza seguimientos regulares cada vez que hay casos de fugas y que sus propios datos contradicen la versión de la Shell.

Otro informe publicado casi al mismo tiempo ha salido de Human Rights Watch. Esta ONG norteamericana afirma que los principales países productores de petróleo en África se libran de las críticas de la comunidad internacional en materia de derechos humanos, a pesar de que en muchos de ellos tiene lugar una corrupción endémica y prácticas represivas. Human Rights Watch cita partiicularmente los casos de Nigeria y Angola, países que rivalizan por el primer puesto en la lista de productores de crudo en el continente. Ambos producen alrededor de dos millones de barriles de crudo al día.

Según Human Rights Watch, en Angola reina una corrupción endémica y durante los últimos años cada vez se respetan menos derechos fundamentales como la libertad de expresión y de información. En Nigeria hay abusos generalizados por parte de la policía y muchos de los ingresos por el petróleo acaban en bolsillos de autoridades locales y nacionales. A pesar de esto, ambos países, dice la ONG, no suelen ser objeto de críticas por parte de países occidentales para proteger sus intereses comerciales. Se cita también el caso de Guinea Ecuatorial, donde según el informe « reinan la corrupción, la pobreza y la represión ». En el caso de este país Washington se ha contentado con tomar algunas medidas pero sin presionar mucho. Human Rights Watch concluye diciendo que la comunidad internacional no debería renunciar a sus principios democráticos por motivos económicos.

jueves, 20 de enero de 2011

Sudán del Sur. Una sociedad postrada que se levanta‏

El pasado 15 de enero finalizó en el Sur de Sudán el referéndum por la independencia. Está previsto que los resultados se conozcan el 6 de febrero, o el 14 si hubiera impugnaciones. Pero ya empiezan a conocerse resultados provisionales que hasta la fecha dan pocas sorpresas: se espera que el resultado final sea un aplastante sí a la secesión. Este referéndum fue parte del acuerdo de paz firmado en enero de 2005 por el gobierno de Jartum y los rebeldes sudistas del Ejército Popular de Liberación de Sudán (SPLA).

En el Sur de Sudán viven cerca de 9 millones de personas según el censo realizado hace año y medio. El sentimiento mayoritario a favor de la independencia se explica por una historia de siglos en la que la población negra del sur padeció la esclavitud a manos de los comerciantes árabes y musulmanes del Norte. Este sistema se intensificó durante el siglo XIX con la existencia de un sistema conocido como las zaribas, campamentos donde acumulaban marfil y remesas de esclavos. La administración colonial británica se preocupó poco por poner freno a este sistema.

Todos los gobiernos que Sudán ha tenido desde la independencia en 1956 han sido de corte islamista y han seguido el lema de “un solo país, una sola lengua (el árabe) y una sola religión (el Islam). Desde aquel año el sur empezó a poblarse de comerciantes, militares y funcionarios del Norte que explotaron las grandes riquezas del Sur –marfil, maderas preciosas, minerales, alimento- e impusieron su ley ante unos sureños a los que miraban como seres inferiores y salvajes. Esta es la causa de las dos guerras que ha sufrido el país desde 1956. Está claro que para la gente del sur, la independencia supone una liberación después de muchos siglos de vejaciones.

El territorio, tan grande como la península ibérica, sólo tiene 50 kilómetros de carreteras asfaltadas, aunque durante los últimos años se han hecho muchos puentes nuevos y se han abiertos rutas de tierra batida. Hay extensísimas zonas en las que la población no tiene ningún tipo de servicios básicos ni de salud ni de educación. Baste pensar que el 80 por ciento de la población es analfabeta, proporción que es aún mayor entre las mujeres.

Esta carencia de servicios es evidente también en las ciudades. Hay lugares como Torit o Rumbek que aún hoy ofrecen el aspecto de poblaciones destruidas por la guerra. Juba es un capítulo aparte. En 2006 ofrecía aún el aspecto de una ciudad medio vacía sin apenas coches y con signos de destrucción. En apenas un año cambió el panorama. La afluencia de personal expatriado de ONG, Naciones Unidas o compañías de negocios hizo que crecieran como hongos hoteles que ofrecen habitaciones poco atractivas a precios disparatados. También se han construido edificios modernistas para las oficinas del nuevo gobierno y grandes centros comerciales para extranjeros. Pero basta una visita a los barrios populares para darse cuenta que la gente vive sin agua potable, sin electricidad y sin otros servicios básicos. Hasta ahora muchos ministros han vivido en Nairobi o en Kampala y han estado ausentes de sus puestos, algo que tendrán que corregir ahora. Y no hay que olvidar que muchas oficinas están dirigidas por personas que hasta hace cinco años eran guerrilleros, y que tienen poca experiencia de administración.

Al terminar el referéndum, el presidente de la autoridad del Sur, Salva Kiir, pidió a sus compatriotas que ante el futuro que se les avecina perdonen a sus vecinos del Norte por todo el daño causado y les miren como hermanos. En un mundo dominado por la política como el arte del enfrentamiento y la crispación, es una gran lección de humanidad, aunque es triste que un ejemplo de tanta dignidad y altura moral que llega de África pase desapercibido para los medios de comunicación social. Salva Kiir, un gran estratega militar y político pragmático, es uno de los pocos fundadores del SPLA que quedan vivos.

Un vez que la nueva nación se estrene, no es probable que cambien mucho la cosas ni siquiera a medio plazo. Los hambrientos seguirán hambrientos y los pobres seguirán siendo pobres. Por lo demás, desde 2005 el Sur ha gozado de una amplia autonomía y tiene ya un gobierno, un parlamento, una administración servida por funcionarios, un poder judicial, un ejército, una policía y una bandera. En algunos casos, incluso embajadas en bastantes países que desde 2005 e incluso antes han expedido visados. Pero el alivio psicológico de sentirse libres del yugo de Jartum será inmenso.

Los próximos meses traerán, inevitablemente, una disminución de la euforia y una confrontación con la realidad. Para la gente que vive en los barrios miserables de Juba, Torit, Yei o Rumbek, la independencia significa puestos de trabajo, carreteras, servicios públicos y una vida mejor, y todo ello de inmediato. Es muy posible que el nuevo gobierno tenga que enfrentarse a una oleada de descontento social. Hasta la fecha, cuando ha habido tensiones entre la población los que han pagado los platos rotos han sido, muy a menudo, los ugandeses o kenianos que desde 2005 dominan el comercio, la hostelería y el floreciente sector de la construcción. Los brotes de xenofobia empiezan a ser preocupantes.

Más información en www.redeporte.org

martes, 11 de enero de 2011

Proyecto en Sierra Leona. El país celebra sus 50 años

Los alumnos de la escuela Diamond Child, en Sierra Leona, llevan varias semanas ensayando la comedia El Niño Africano. Escrita por Charlie Haffner, un dramaturgo muy conocido en este país de África Occidental, cuenta los avatares de una familia durante los últimos años de la colonización británica, poco antes de la independencia. Los jóvenes actores se preparan a conciencia, puesto que la obra se estrenará el 27 de abril, día en que el país conmemora sus 50 años de independencia, y la representarán delante de las autoridades del país, con su presidente incluido.
No hay nada de extraño en esto. Diamond Child (niño de diamante, en inglés) se ha convertido con rapidez en un centro neurálgico de la creación artística en Sierra Leona. Sus jóvenes estudiantes sobresalen no sólo en arte dramático, sino también en música, danza, corte y confección, pintura y manualidades. Las chicas de la sección de costura proporcionan suficientes uniformes para toda la escuela, las artesanías producidas en sus talleres están a la venta en los principales hoteles de Freetown, y los bailarines del Centro Nacional de Danza se formaron en “Diamond Child”.
Al frente de esta iniciativa está Anthony Zachariah Jalloh, más conocido por su nombre artistic: Seydu. Desde 1982, este conocido músico vive a caballo entre España y su país de origen. Aprendió de su padre el oficio de lutier y él mismo se fabrica sus propios instrumentos, un arte que transmite a muchos niños de su país. En 2004 se embarcó en la construcción de esta escuela, que empezó a funcionar dos años más tarde bajo los auspicios de una ONG que lleva el mismo nombre. Seydu afirma su convencimiento de que “la educación es lo más importante para superar la corrupción y la pobreza que sufre África”
Construida en la localidad de Goderich, en las afueras de la capital Freetown, en Diamond Child’ (niño de diamante) unos 400 niños y niñas con pocos recursos siguen cursos de primaria y formación profesional. Muchos de ellos son huérfanos, generalmente adoptados por familias que viven en pueblos cercanos, y alternan sus clases de matemáticas o geografía con talleres de música, artesanía o teatro. Red Deporte y Cooperación comenzó el año pasado un proyecto que el ayuntamiento de San Sebastián de los Reyes financió con 30.000 euros. Nuestra ONG busca más fondos para completar el apoyo a esta institución con el pago a profesores, la construcción de pistas deportivas y otras actividades culturales.
Durante muchos años Sierra Leona ocupó el poco envidiable puesto de país más pobre del mundo. Ha sufrido una historia reciente muy convulsionada, especialmente por la guerra que asoló el país durante los años 1990 y en la que miles de niños fueron secuestrados por los rebeldes para obligarles a matar, mutilar y destruir. El conflicto concluyó en 2002, dejando un legado de trauma y pobreza extrema que hace que muchos se pregunten si el país tendrá algo que celebrar el día del 50 aniversario de su independencia.
Pero, a pesar de todo, los alumnos de Diamond Child sí tendrán razones para sonreír ese día. La escuela va adelante con sus preparativos. “Hemos tenido algunos voluntarios de la Universidad de Freetown que han venido a dar algunos talleres de salud sobre el SIDA y la malaria”, afirma Seydu. “Y nuestro entrenador deportivo está preparando a los chicos para un torneo de fútbol en el que jugarán contra equipos de otras escuelas de Freetown y otras provincias. Además, acabamos de introducir clases de informática para todos los alumnos, y cursos de tarde para personas mayores de la comunidad”.
A Seydu no le faltan ni las ideas ni las iniciativas. Sus talentos creativos, evidentes en su música, brillan también en esta escuela que ofrece una educación de calidad a los niños más desfavorecidos de su país.

El sur de Sudán vota por su independencia

El domingo 9 de enero comenzó el referéndum en el que los sudaneses del sur decidirán si quieren independizarse de sus vecinos del norte. La consulta –que durará una semana- es parte de un acuerdo de paz que el régimen de Jartum y los rebeldes sudistas del Ejército de Liberación del Pueblo de Sudán (SPLA) firmaron en 2005 después de casi dos décadas de guerra. Aunque el año pasado se temía que el camino a este plebiscito podía truncarse con una vuelta a la violencia y que Jartum haría todo lo posible para descarrilar o retrasar el proceso, las últimas semanas han dado paso al escenario más optimista posible. El presidente sudanés Omar el Beshir visitó Juba (la capital del sur) el pasado 4 de enero y declaró que su gobierno –aunque favorable a la unidad- respetará el resultado de la consulta si éste es favorable a la independencia.
Nadie duda de que la inmensa mayoría de los sudaneses del sur dará el sí a la secesión. Para que el resultado sea válido hace falta un mínimo de un 60% de participación. Las autoridades del sur del país y Naciones Unidas se han volcado para que, a pesar del poco tiempo disponible, se asegure la participación de los tres millones y medio de votantes registrados. No es fácil organizar una consulta electoral en 3.000 puntos de votación en un país con una tasa del 85% de analfabetismo y con apenas 50 kilómetros de carreteras asfaltadas.
Si todo marcha según lo previsto, los resultados deberían conocerse a principios de febrero. Si el resultado es la independencia, como todos esperan, se abrirá un periodo de transición el 6 de febrero y el 9 de julio sería la fecha oficial de declaración de independencia.
Según el censo realizado hace año y medio, el sur de Sudán, compuesto por diez estados, tiene 8 millones de habitantes (de un total de 39 millones de sudaneses), casi todos ellos negros y de religión cristiana o animista. Medio millón viven en el norte –árabe y musulmán- pero muy pocos se han registrado para votar, por miedo a represalias. El gobierno de Jartum ya ha dicho que si el sur opta por la independencia los sursudaneses que vivan en el norte perderán el derecho a la ciudadanía.
La convivencia entre las dos poblaciones ha estado siempre marcada por el conflicto, por los intentos den norte de islamizar al sur. De 1956 a 1971 el país vivió su primera guerra. Tras un acuerdo de paz alcanzado en Addis Abeba, el sur gozó de una cierta autonomía hasta 1983, año en que el gobierno de Gafar El Nimeiri impuso la Sharía o ley islámica. El sur reaccionó con una rebelión liderada por el coronel John Garang, quien se puso frente del Ejército de Liberación del Pueblo de Sudán (SPLA , en siglas inglesas). Esta segunda fase de la guerra se cobró al menos dos millones y medios de muertos, provocó el exilio de al menos un millón de personas y dejó el sur del país sumido en la miseria más absoluta. La guerra concluyó en enero de 2005 con un acuerdo de paz, que ambas partes firmaron tras tres años de negociaciones bajo mucha presión internacional.
Desde entonces uno de los puntos más polémicos ha sido el reparto del petróleo, cuyos yacimientos se encuentran en el sur pero en zonas que lindan con el norte. El acuerdo de paz de 2005 fijaba el reparto a partes iguales entre el norte y el gobierno semi-autónomo del sur, pero no ha habido manera de verificar si esto se ha cumplido, como recientemente ha señalado la ONG Global Witness. Muchos creen que el sur sólo ha recibido el 15 por ciento. Una de las zonas más ricas en hidrocarburos es la región en litigio de Abyei, donde durante los últimos años ha habido enfrentamientos armados. El mismo día que se inicia el referéndum la población de esta zona deberá decidir, en una consulta paralela, si quiere ser parte del norte o del sur.
Red Deporte y Cooperación ha llevado a cabo un proyecto educativo en la localidad sursudanesa de Tonj, en colaboración con los Salesianos, congregación a la que también ha apoyado con dos micro-proyectos en Juba.